233ºC

Para Fede. Siempre tan atento a las sutilezas.


Un mundo carente de cultura no es necesariamente distópico.

Al decirlo, pienso en la novela de Ray Bradbury de 1953, pero sobre todo, mis recuerdos están ligados a la película de F.T. que la llevó al cine, sencillamente porque vi primero la película.

La sociedad humana que se nos presenta en el relato no parece distópica. Es una sociedad en la que no hay enfermedades, ni epidemias víricas, ni guerras apocalípticas, ni grupos de humanos tratando de subsistir entre zombis, ni… por no haber, no hay ni personas. Un mundo vaciado de humanidad, pero altamente tecnificado y comunicado, opulento, verde, preciso, organizado, dirigido…es un futuro limpio. Demasiado limpio, sin aglomeraciones, sin tráfico, sin contacto, sin sueños.

A fin de cuentas, un mundo en el que la felicidad puede proporcionártela incluso un holograma ¿por qué va a ser distópico? Por su precio.

Un precio intelectual: la negación de la cultura; para alcanzar esas cotas de bienestar superficial, la sociedad desterró los libros de su existencia. Y todo lo que contenían. Y comenzó la persecución de lo que estaba escrito. Los libros pasaron a ser objetos subversivos; su tenencia fue perseguida por unidades especializada de bomberos que no apagaban fuegos sino que incendiaban bibliotecas. Estaba penado poseer, leer, tener, almacenar, regalar, vender, conservar o dispensar libros. Todos. Sin excepción. Contenían palabras malditas que los ciudadanos, la sociedad no debía escuchar, conocer. Las palabras escritas por otros no eran necesarias para la perfecta convivencia humana de la que se había otorgado una sociedad en la que la imaginación había sido desterrada.

Los seres humanos acabaron siendo simples entidades físicas adiestradas por los mensajes de bienestar acompañados de imágenes de mundos idílicos en los que no había problemas. Mensajes sin disidencias, sin interferencias, sin preguntas.

Y sin respuestas.

Aquel bienestar era fruto del terror intelectual; del destierro de los libros de la existencia de los humanos, y con ellos de la desaparición del pasado, de la memoria, del conocimiento, de los sentimientos. Todos esos preceptos anti-culturales, demostraban en un perverso experimento sociológico, que la aniquilación de la especie humanan no tenía que ser necesariamente cruenta. Bastaba con acabar con su espíritu. La estupidez humana es lo bastante poderosa como para derribar cualquier muralla con la que se enceuntre. Basta con proponérselo.

Spoiler

La historia tiene un final feliz. Existe un bosque en un paraje recóndito, en el que habitan los proscritos: personas que deciden que el resto de su vida lo dedicarán a recordar el texto completo de un libro. Sí, de la primera a la última palabra.

Aunque los libros no existan, las palabras siempre estarán… Basta con desear que perduren. La receta es muy sencilla:

Se dispone de un pequeño almacén con copias de algunos libros. Tu aprendes de memoria un libro. Uno que te guste, claro. A partir de ese momento tu serás tu libro escogido y tu misión será aprenderte el texto. Y para que tu libro siga estando vivo, deberás recitárselo a otro auidor, alguien subversivo como tú, que aprenderá de ti cada palabra del libro escogido. Y así, hasta nunca acabar. De esta forma, mientras perdure en tu memoria, nadie podrá quitarte la vida de los personajes que tu libro explora, que tu recitas y que otro memoriza.

Mientras exista una persona que sueñe con ser Hamlet, Hamlet existirá.

Mientras un solo individuo desee que las palabras de Don Quijote perduren, ellas perdurarán.

Así que parece que no es fácil acabar con la cultura. Aunque se lo propongan.

Cada vez que empiezo a dar una clase, cosa que hago muy a menudo, me imagino siendo un mago que hace trascender las ideas de grandes personalidades, Gigantes de la Humanidad, a los estudiantes a los que enseño. Y entonces me siento libre caminando entre un bosque de ideas.

Little P. Feynman

3 comentarios sobre “233ºC

  1. Buenos días. Una vez más tengo q decir q me encanta la reflexión. Recuerdo haber visto una peli con el argumento q indicas, quizás no sea la misma q tu dices, pero la idea es la misma. Me llama la atención q una y otra vez, en épocas y momentos tan alejados, siempre volvemos a encontrar al ser humano Estúpido , como en el libro de C.M. Cipolla. Un beso Mari

    El jue., 6 may. 2021 21:02, Maths Trainning Center 4All escribió:

    > Math+massium Team posted: » Para Fede. Siempre tan atento a las sutilezas. > Un mundo carente de cultura no es necesariamente distópico. Al decirlo, > pienso en la novela de Ray Bradbury de 1953, pero sobre todo, mis recuerdos > están ligados a la película de F.T. que la llev» >

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  2. Antes que nada, muy agradecido por la dedicatoria. Y en cuanto a tu aseveración de «así que parece que no es fácil acabar con la cultura. Aunque se lo propongan», me permito disentir, aunque sólo sea un poquito. Como mencionabas en el post dedicado a tus alumnos -¡afortunados ellos!- cuando resumías de manera tan clara la magnífica obra de Cipolla «Allegro ma non troppo», en esta humana micro galaxia la estulticia es el adn dominante, por no exagerar y afirmar que único, y dudo mucho que ante tal carencia de materia gris -¿perteneceré a tan poco selecto club?- nos queden apenas seres racionales a los que transmitir el saber que los libros contienen -de ahí mi disentimiento-. Yo, por si acaso, y por llevarte la contraria, estoy releyendo y rememorizando «Cómo acabar de una vez por todas con la cultura». ¿Voluntarios para la transfusión de conocimientos?

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