Blake mira a Newton

Un contrapunto a la opinión de FRM del equipo de mathmassium.com


El lienzo con el que W. Blake retratara a su enemigo intelectual Sir Isaac Newton, es una obra dedicada a Tu Enemigo.
Un incisivo monumento crítico erigido contra él.

Lolita Brain PhD – 05.2021

Sólo para reconciliarte con él, o para odiarle más, dedicas una obra a tu enemigo.

Pongámonos en situación y permitámonos la licencia de inventarnos una historia.

Un afamado aunque incomprendido por su extravagancia artista inglés del siglo dieciocho de nombre William, escritor, dibujante y pintor dedicó una buena parte de su vida a estudiar, conocer y como consecuencia repudiar lo que para él era un cáncer del pensamiento encarnado en dos demonios: el empirista inglés John Locke, y el filósofo de la ciencia moderna Francis Bacon. A ellos Blake unió a Isaac Newton como representante del materialismo científico estéril.

Un afamado aunque incomprendido por su extravagancia artista inglés del siglo dieciocho de nombre William, escritor, dibujante y pintor dedicó una buena parte de su vida a estudiar, conocer y como consecuencia repudiar lo que para él era un cáncer del pensamiento encarnado en dos demonios: el empirista inglés John Locke, y el filósofo de la ciencia moderna Francis Bacon. A ellos Blake unió a Isaac Newton como representante del materialismo científico estéril.

Locke, Bacon y Newton formaron la denominada Trinidad Infernal de Blake.

Para Blake, el valor y el poder de la ciencia defendido por Bacon, el materialismo del empirismo o el deísmo expectante del Dios newtoniano, le resultaban anatemas para una mente profunda y exclusivamente espiritual, para el que la visión no se podía explicar vegetativamente (como en la Óptica de Newton) sino espiritualmente. (¿?)

Un panorama de diablos del conocimiento que asolaban la humanidad. Unos monstruos materialistas con los que había que acabar.

Por ello se hace difícil entender que dedicara un inmenso lienzo a su más repudiado intelectual, filósofo, científico o lo que quiera usted denominarle: Newton representaba para Blake la esencia de todos los males de la ciencia. Esta obra sería la perpetración de una venganza contra el que fuera su enemigo. Un retrato para caricaturizar a Sir Isaac. Un retrato sutil o descarnadamente anti-newtoniano.

“El arte es el árbol de la vida. La ciencia es el árbol de la muerte”

W. Blake

El hombre odiado


Newton, el hombre que descubrió los secretos más profundos del universo, el que descifró matemáticamente el por qué del movimiento planetario. Aquél que se atrevió a desafiar a Dios convirtiéndolo en un mero instrumento iniciador, que daría el impulso primigenio al Universo, a partir del cual sólo las leyes descubiertas por Newton decidirá el futuro de ese mundo creado.

El Hombre pudo descifrar por fin los misterios del universo y explicar por qué los movimientos eran los que eran.

Y lo que es más importante: Newton, dijo que lo que sucedía fuera de nuestro mundo, la Tierra, se regía por las mismas leyes que lo sucedía fuera de ella, allende de La Luna. Las mismas leyes tres leyes que gobernaban el movimiento en la Tierra lo hacían en Júpiter o en el Sol. Lo que para nosotros es hoy un milagro intelectual, se interpretó también como la concepción del todo sin necesidad de tener que aludir a Dios.

Dios sencillamente no interviene en la ecuación como dijo Laplace a Napoleón al presentarle la primera edición del Sistema del Mundo, una monumental obra de astrofísica basada en las leyes del inmortal inglés.

El Universo no tenía reglas especiales para la Tierra.

El mundo de los Hombres era igual que los restantes mundos conocidos.

No había nada que lo hiciera especial: el hogar del Hombre era tan normal como cualquier otro. Newton encontró indiscutiblemente el secreto del Universo completo formulándola mecánicamente con matemáticas de los seres Humanos. Sin intervención divina.

El esclavo retratado

Y qui entra en juego la maldad de Blake. En el enorme retrato, Newton es un hombre solo que habita una singular caverna de perfiles submarinos.  Sin más compañía que su compás y su geometría. Desnudo porque la ciencia que representa está vacía, no hay nada que pueda ofrecer, a ojos de Blake.

La soledad de Newton no parece angustiosa, más bien satisfecha: así fue siempre el inglés desde su más tierna edad: un ser solitario, amigo de muy pocos amigos, introspectivo, y decidido a ver el mundo sólo con sus ojos. La mirada arrogante de los ojos de quien se cree único. Su únicos ojos. Esos que atemorizan al espectador cuando mira al rostro de Newton. Su concentración es su soledad. Su mundo un pergamino donde construir sus reglas, un espacio vacío lleno de sombras…

Ah! las sombras. Que tal si en lugar de pensar en el cuadro como una lejana interpretación del mundo clásico de Euclides no lo pensamos en clave platónica.

De esta guisa, Newton no sería sino uno de los esclavos que mencionó Platón, en la caverna, observando un mundo falso de sombras que de lejos es el mundo auténtico. Un esclavo de su propia satisfacción errónea, falsa. La realidad de los que habitan la caverna está limitada por su falta de conocimiento, como Newton, satisfecho y arrogante con su ignorancia de la verdad, la de Blake, claro.
Newton se esboza como un esclavo que hace clara referencia a los ignudi que pintara su amado Miguel Ángel en la Capilla Sixtina: hercúleos esclavos, de musculatura ciclópea, pero a fin de cuentas esclavos que soportan la bóveda Sixtina. Su cuerpo es también esclavo de la geometría que profesa: los imposibles ángulos rectos de la postura son como sus leyes: una falsa apariencia.

El compás no es más que la expresión del error de la ciencia. Puedes saber triangular, pero tu universo seguirá siendo falso. No importa el instrumento que uses, el problema está en tu situación: en tu existencia en la caverna oscura y fría, el mundo de las sombras iluminado por un pergamino que fariséamente permite al revelador de los secretos del Universo, Newton trazar sus leyes. Secretos que no son lo de verdad. El misterio de la realidad se esconde en otro sitio. No en la mente de Newton, no bajo la metodología de la ciencia.

Algunas interpretaciones hablan de un Newton ajeno a la belleza de la naturaleza que le rodea. No se observa demasiada belleza natural, más bien se recrea un entorno pétreo, frío, sin color, habitado por líquenes y caracolas¿?. Me inclino a pensar que ubicar a Newton en un mundo submarino, acuático, es (des-)colocarle: Newton es el hombre para el que la Tierra, el grave, lo era casi todo, el que miraba al cielo tratando de imaginar por qué funcionaba cómo lo hace.

Si Blake hubiera querido rodearle de belleza, quizás había podido escoger una plantación de manzano en flor, y haber ubicado ahí a Isaac absorto en sus pliegos. No. Newton no está rodeado de la belleza de la naturaleza. Está en la cueva, donde inquietantes animales extraños y poco definidos habitan.

Metáfora de las sombras, entre las que se siente cómodo quién vive engañado por sus ilusiones.

Epílogo

Puedo compartir parte de la interpretación positiva del retrato de Newton realizado en este mismo blog (aquí) , pero no comparto que sea un retrato amigable del físico, o que haya en la pintura concesiones a su personalidad.

Como espectadora no quisiera ser amiga de Newton. Me da miedo. Es frio. Ausente. No está:

No tiene alma, es una roca, una escultura sin anima.

Blake sabía como interpelar a los peores sentimientos imaginarios de los los espectadores de su obra. Si este es el retrato del que iluminó la ciencia, no quiero pensar lo que sería el retrato del mismo diablo.

Bueno, eso no hay que imaginarlo: Blake ya nos lo dibujó.

la City en una inversión

Near St Mary Axe (The City – London) 2019. Autora Lolita Brain.

Hay un acertijo clásico que dice así: ¿Cómo cazaría un matemático desarmado un tigre de Bengala? Muy fácil: realizando una inversión de la selva en una esfera: el espacio queda encerrado en su interior, y con ella el tigre.

Pues lo mismo: si quieres meter un rascacielos en una foto, pásalo primero por una esfera o un paraboloide. Aquí lo tienes.

El economista mentiroso

Los economistas tienen fama de que o bien mienten o bien sólo dicen la verdadsobre lo que ya ha pasado.

En el IX International Economic Summit celebrado en Nueva Orleans en 1910 se reunieron en una importante conferencia exactamente cien economistas entre los que se encontraban algunos de los más brillantes de la profesión. Mientras tenía la palabra el ya maduro y famoso orador Frederick Taylor fue interrumpido por un joven y atrevido John Keynes quién alzó su voz y comenzó a increpar a todos los asistentes:

– “¡Sois todos unos mentirosos!”.


Del asombrado auditorio se alzó otra voz:

– “Sí, todos mentís”.

Una tercera persona se levantó y gritó un acusatorio mensaje fuera de tono en un congreso académico …

-¡Todos los economistas mentimos! Es hora de reconocerlo.

Así hasta que todos los asistentes hubieron repetido una frase similar en tono acusatorio a todos los asistentes, que eran a la sazón colegas (por si no te has dado cuenta).

Si sabemos que todos los economistas están hechos de tal pasta que, o bien siempre dicen la verdad o siempre mienten

¿Cuántos economistas veraces hay en el congreso, si es que hay alguno? Es decir cuántos de los cien sesudos participantes de la conferencia siempre dicen la verdad.

La solución el día 8 de mayo

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Triángulos con ingeni(eros)

El triángulo además del polígono más simple que puede dibujarse es una herramienta fundamental. Desde tiempos inmemoriales se ha utilizado para medir y construir. Aquí tienes algunos innovadores ejemplos procedentes de una lejana época.
Te dejamos con Eupalino de Megara constructor allá por el s. VI a.N.E. de un túnel en la isla de Samos (Grecia) que puede visitarse hoy en día y con Euclides de Alejandría que no necesita presentación.

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solución: El lógico sargento McCormitt

Comentario: el sargento McCormitt es muy exigente pero poco preciso en su órdenes. Pedía formar 17 soldados en “5 filas de 4 hombres“. El soldado Smith simplemente multiplicó 5 x 4 = 20 por lo que pensó que el sargento se equivocaba.

McCormitt no dijo que debían ser “5 filas de 4 hombres distintos“. He aquí el truco: basta con colocar 1 soldado que sea común a las 5 filas y se dispondrá de 4 filas de 4 hombres que hacen 16 y el soldado común a todas proporciona los 17 soldados.

Pedro García, nos ha enviado además de la solución anterior que es nuestra favorita, otras tres propuestas muy interesantes. ¡gracias! (^_−)☆

Esta es la que más nos gusta. No caben objeciones por parte de McCormitt. No hay tres soldados alineados así que están formados en cuatro filas de cinco. ¿por qué decimos ésto?

Entre todas las posibilidades hay que tener cuidado en lo que el McCormitt interpreta como fila: si para él fila es un segmento que pasa por tres puntos (dos puntos siempre determinan un único segmento), hay algunas soluciones que no le servirían al sargento.
En las dos últimas configuraciones aparecen varias ternas de puntos alineados que se han dibujado en azul y morado y línea continua, lo que podría hacer que el siempre malhumorado sargento reprendiera al poco afortunado soldado Smith.

Esta es asimétrica y permite varias configuraciones moviendo la columna vertical a los 4 lugares posibles. Presenta el problema de que el sargento podría decir que hay otras 6 filas extras de tres soldados.

Esta también es asimétrica y también permite varias configuraciones moviendo la fila horizontal a los 4 lugares posibles.
Presenta el problema de que el sargento podría decir que hay otras 6 filas extras de tres soldados.


Demostrar el Teorema de Pitágoras

El famoso Teorema de Pitágoras tiene cientos de demostraciones diferentes. Euclides, Fermat o Gauss se esmeraron en probarlo de diversas formas.
Entre todas ellas, las hay que sólo requieren jugar a mover piezas de cartón. Te presentamos dos de ellas, la de Jacques Ozanam y la de Henry Perigal.

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